domingo, 31 de marzo de 2013

Somos nuestra memoria

      Vivimos de nuestros recuerdos y de nuestra memoria, permaneciendo o no cerca de nuestros seres queridos. ¿Es bueno perder la memoria, los recuerdos? ¿Tal y como ver una película y olvidar su título? ¿O como quedarse totalmente fuera del tiempo, completamente libre de preocupaciones? 
      Quizás sí, se está feliz y sin estrés todo el tiempo pero, en el fondo, a todas las personas de este mundo nos vendría mal olvidar, porque como bien dice J. Ortega y Gasset: El hombre es lo que le ha pasado, lo que ha hecho.  Él también dice: Se vive en vista del pasado, que no es lo mismo que decir “se vive en el pasado”. Son expresiones radicalmente distintas, ya que cuando se habla sobre la primera expresión quiere decir que las personas viven cargando una mochila llena de experiencias en la espalda. No vivimos (o por lo menos no debemos) yendo hacia delante y, cuando nos topamos con una situación problemática, hacemos una montaña de un granito de arena. 
      No solemos afrontar los problemas más fríamente teniendo en cuenta situaciones anteriores para no caer en un mismo error pasado. Lo que no hacemos algunos, que deberíamos tener más en cuenta, es que no podemos vivir estancados en el pasado, que es lo que nos quiere recalcar la segunda expresión. Cuando vivimos de esta manera vivimos condenadamente mal, ya que no vivimos ni el presente ni afrontamos el futuro. No tenemos en cuenta nuestras capacidades por estarnos limitando proyectándonos en un tiempo que no es, actualmente, el nuestro; por basarnos en una actitud natural, sin cuestionarnos y tan sólo desarrollando la vida atendiendo a la urgencia de la supervivencia.
      Se deben sacar las cosas positivas del pasado, dejar las negativas y aparcarlas a un lado, vivir el presente a corto plazo SIN mirar a un futuro lejano. Porque no se puede sufrir por lo que, a lo mejor, no sucederá. Y no se puede tener miedo de perder lo que no se ha perdido.

      Por otra parte, debo decir que yo, por lo menos, vivo de recuerdos. Y admiraría a una persona que ha sido capaz de haber vivido su parte de vida sin recordar su pasado, o sin tenerlo en cuenta en su gran mayoría de tiempo. ¿Porqué? Pues por una sencilla razón: haber vivido así es como caer en la misma piedra una y otra vez, afrontando el futuro sin haber aprendido de errores pasados. Sin embargo, admito que hasta hace unos meses, por una serie de circunstancias lejanas que yo me empeñaba en convertirlas en mi presente, yo vivía estancada en el pasado. 
      Pero he regresado a mi presente, doloroso pero lleno de esperanzas. Menos herida y más decidida. Tengo un baúl de recuerdos que ya no voy a seguir guardando. A día de hoy, seré yo y mis consecuencias.


No hay comentarios:

Publicar un comentario