jueves, 27 de junio de 2013

Mi frustración


      Es ese sentimiento de frustración uno de lo sentimientos que más sinsabor me produce. 
      
      Frustrar-frustrarse. Así me siento yo, frustrada. Y tiene que ver con el incumplimiento de algo que deseo obtener y que no lo obtengo (al menos temporalmente). No me gusta sentirme así, pero me intento repetir casi constantemente que dicho sentimiento no es tan malo, porque tengo dos opciones de sobrellevar la frustración:

      1) Quedarme desarmada, enfadada con el mundo y bullendo de rabia. 
      2) O mirar la frustración desde otro punto de vista, relanzando de nuevo el deseo de satisfacción de obtener lo que quiero: ante el obstáculo, ser constante y trabajar por obtener otra vez lo que nos satisface es la mejor opción. 

      Muy probablemente fui educada de mala manera desde este punto de vista, pues me satisfacían mis deseos casi inmediatamente. Por ello, me he vuelto impaciente cada vez que he querido algo. Esta intolerancia a no saber esperar me ha hecho vivir dicha espera bastante mal, sintiéndome frustrada porque no obtenía del mundo las cosas con la rapidez con que las obtenía anteriormente. 
      Mi frustración tiene que ver con algo que espero de los demás y que no llega o tarda en llegar con el tiempo. Y no sólo me refiero a cosas materiales, sino también al orden de mis sentimientos. He esperado el amor de los otros, la ternura y el cariño. Pero me he llegado a preguntar: ¿cuánto amor necesito para no sentirme frustrada? ¿Cuál es el límite a lo material? ¿Conozco mis límites?
      La respuesta a todas esas preguntas es no. Aún así, prefiero utilizar la energía que produce mi frustración para volver a desear de una nueva y mejor manera. Mientras tanto:


FRUSTRACIÓN MODE


      Si un problema tiene solución: ¿para qué preocuparse? Y si no tiene solución: ¿para qué preocuparse?

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