viernes, 5 de julio de 2013

¿Quién?


¿Quién me va a entregar sus emociones?
¿Quién me va a pedir que nunca le abandone?
¿Quién me tapará esta noche si hace frío?
¿Quién me va a curar el corazón partío?
¿Quién llenará de primaveras 
este enero,
y bajará la luna para que juguemos?
Dime, si tú te vas, dime cariño mío,
¿quién me va a curar 
el corazón partío?

domingo, 30 de junio de 2013

Another wave?

      Por una vez en mi vida, me he planteado que no quiero ser una más en la vida de nadie. Quiero dejar huella en los corazones de las personas, para bien o para mal. ¿Por qué no cometer errores? De ellos se aprenden (o se debería), y quiero aprender a saber aprender de ellos. Para ello, sólo hay única manera de conseguirlo: cometiendo errores.
      Estoy HARTA de menospreciarme. Soy como soy, y a nadie más le debería importar mi forma de ser, sólo a mí. Soy la única persona que va a vivir conmigo misma toda mi vida, ¿por qué infravalorarme?, ¿por qué no aprender a quererme tal como soy de una vez por todas?, ¿por qué no SER FELIZ?
      Todos estos años he pretendido alcanzar la felicidad tragándome todos mis problemas, explotar cuando ya estoy llena, mirándome al espejo y viendo únicamente defectos… He llegado a una conclusión: no puedo ser feliz si no me quiero antes a mí misma. No puedo pretender que me quieran si yo no me quiero. Entonces, ¿cómo puedo querer dejar huella en los corazones de las personas que me rodean si no me quiero para luego, dejarme querer, y querer yo a los demás?
      He sido una total y absoluta estúpida, sólo veía en mí los defectos que los demás me han echado en cara toda mi vida. Que les den, ya no soy la misma persona influyente que llora cuando nadie me ve. A partir de ahora, soy yo y mis consecuencias. I don't wanna be another wave in the ocean, no quiero ser una ola más en el océano.

jueves, 27 de junio de 2013

Mi frustración


      Es ese sentimiento de frustración uno de lo sentimientos que más sinsabor me produce. 
      
      Frustrar-frustrarse. Así me siento yo, frustrada. Y tiene que ver con el incumplimiento de algo que deseo obtener y que no lo obtengo (al menos temporalmente). No me gusta sentirme así, pero me intento repetir casi constantemente que dicho sentimiento no es tan malo, porque tengo dos opciones de sobrellevar la frustración:

      1) Quedarme desarmada, enfadada con el mundo y bullendo de rabia. 
      2) O mirar la frustración desde otro punto de vista, relanzando de nuevo el deseo de satisfacción de obtener lo que quiero: ante el obstáculo, ser constante y trabajar por obtener otra vez lo que nos satisface es la mejor opción. 

      Muy probablemente fui educada de mala manera desde este punto de vista, pues me satisfacían mis deseos casi inmediatamente. Por ello, me he vuelto impaciente cada vez que he querido algo. Esta intolerancia a no saber esperar me ha hecho vivir dicha espera bastante mal, sintiéndome frustrada porque no obtenía del mundo las cosas con la rapidez con que las obtenía anteriormente. 
      Mi frustración tiene que ver con algo que espero de los demás y que no llega o tarda en llegar con el tiempo. Y no sólo me refiero a cosas materiales, sino también al orden de mis sentimientos. He esperado el amor de los otros, la ternura y el cariño. Pero me he llegado a preguntar: ¿cuánto amor necesito para no sentirme frustrada? ¿Cuál es el límite a lo material? ¿Conozco mis límites?
      La respuesta a todas esas preguntas es no. Aún así, prefiero utilizar la energía que produce mi frustración para volver a desear de una nueva y mejor manera. Mientras tanto:


FRUSTRACIÓN MODE


      Si un problema tiene solución: ¿para qué preocuparse? Y si no tiene solución: ¿para qué preocuparse?

domingo, 16 de junio de 2013

People change, memories don't

      ¿Las personas cambian con el tiempo, o con el tiempo demuestran cómo realmente son?

      Puede parecer una pregunta bastante típica, pero yo llevo haciéndomela desde principios del curso escolar que recientemente acabo de terminar. Han pasado, exactamente, nueve meses desde que me la planteé y puede parecer increíble, pero aún no he encontrado respuesta a esta pregunta que me lleva rondando día sí, y día también. Aún así, puedo decir perfectamente y sin ningún tipo de reparo que, a pesar de las adversidades, he tenido y sigo teniendo la gran suerte de estar rodeada, sobretodo, de dos personas a las que realmente quiero, pues no me han decepcionado en absoluto. Por ellos, he decidido llenarme de todas aquellas cosas que me hacen feliz y vaciarme de todo lo demás. Ellos saben quiénes son, y ellos saben (o eso espero) que no los cambiaría por nada. Porque son mi alegría y mi preocupación, mi cariño y mi enfado. No puedo estar más feliz de tenerlos a mi lado, y cada día doy gracias porque ellos permanezcan junto a mí. Sí, puedo parecer cursi, mas espero que sepan valorar la sinceridad con la que hablo desde mi corazón. Han cambiado con el tiempo, sí, pero también me han demostrado que verdaderamente vale la pena luchar por ellos, al igual que espero valer yo la pena de la misma manera. Siento haber estado distante y recluida en mí misma bastante tiempo, de veras, no ha sido mi intención. Muchas veces me he escondido detrás de la excusa del estrés y la presión de los exámenes. Sin embargo, he tomado una decisión por ustedes: voy a intentar ser feliz superando mi pasado, y no soportándolo, pues no hay tal felicidad que se compare a la certeza de saber que ustedes van a estar a mi lado, apoyándome y levantándome cuando me caiga. No les decepcionaré, son mi ancla y espero serlo también para ustedes, les quiero muchísimo.



martes, 4 de junio de 2013

sábado, 25 de mayo de 2013

Seamos realistas, pidamos lo posible


      ¿Por qué siempre queremos lo que no tenemos y no nos conformamos con lo que ya tenemos? ¿Se trata de una condición humana que pide lo que no puede tener o es fruto de lo estúpidos que podemos llegar a ser? Porque sí, a veces somos tan estúpidos de llenarnos la cabeza con tantas ideas estúpidas, que algunas prácticamente son imposibles de conseguir… Sí, sé que soñar gratis y todo eso. Pero estoy HARTA de la gente superficial que cree que por tener más se es una persona con un mayor éxito y popularidad, y de la gente que pasa su vida soñando con aquello que no tiene, en vez de labrarse un PRESENTE. Una cosa es perseguir tus sueños, otra cosa es perseguir lo imposible. Por favor, ¡seamos realistas! Pero realistas y consecuentes. Porque todos y cada uno de nuestros actos tienen sus respectivas consecuencias, y se es maduro cuando somos consecuentes de ellos y admitimos que nos hemos equivocado. Porque Errare humanum est, Errar es humano, ya lo dijo Séneca. ¿Por qué tenemos miedo a equivocarnos? ¿Acaso somos tan cobardes? Se recoge de lo que se siembra, ya lo dijo mi abuela. No podemos saber si algo es posible si no lo intentamos. Y no podemos disfrutar de nuestros éxitos si no luchamos por nuestro presente y futuro. Es por ello que no estoy de acuerdo con la frase: Seamos realistas, pidamos lo imposible, es totalmente incoherente. Y no me gustan las incoherencias. Creo que, en esta vida, se es feliz cuando nuestra mente, nuestro corazón y nuestros actos se corresponden mutuamente en absoluta armonía. Una persona que quiere decir una cosa pero dice otra por miedo a lo que piense otra persona, a parte de hipócrita, es cobarde, sí, COBARDE, al igual que esa persona que siente una cosa pero dice otra solamente para dañar a la otra. Este último ejemplo no sólo demuestra INMADUREZ, sino falta de confianza y de autoestima. Porque, por lo menos a mí, una persona con aires de superioridad sólo me demuestra que se siente inferior a toda la gente que le rodea. Y esto me lleva a una conclusión: ¿En qué mundo vivimos? 



      No se preocupen por la respuesta, ya se las doy yo: Vivimos en un MUNDO ENFERMO, un mundo lleno de desastres, en el que los políticos utilizan la técnica llamada "demagogia" para engañarnos, pensando sólo en sus propios beneficios, sin pensar en que están perjudicando no sólo a una, sino a millones de poblaciones. Un mundo en el que abunda todo tipo de maltratos, desde el psíquico hasta el físico. Todo empieza por algo, ¿no? Sólo hay una verdad, y es que la realidad es triste. Y podría seguir enumerando un sin fin de realidades, pero no estoy dispuesta a cabrearme más de lo que estoy. Porque sí, estoy en una de mis noches en las que incumplo el consejo de mi profesora de Filosofía: Lo peor que pueden hacer es filosofar por las noches, lo único que conseguirán es no dormir. Y tiene razón, pero yo digo: ¿Y qué? ¿Qué tiene de malo pensar, independientemente de la hora que sea? Cada día que paso más en este mundo me pregunto más cosas y cada vez entiendo menos. Creo que es por eso por lo que los antiguos filósofos perdían la chaveta. Espero no unirme a ellos, porque a este paso no sé qué otra opción tengo. Sí, ahora mismo estoy exagerando un poco. Sin embargo, soy muy curiosa, que no es lo mismo que ser cotilla. Me intereso por el mundo en su totalidad, y cada vez me gusta menos lo que descubro. Seamos realistas, pidamos lo imposible


No hace falta que sea fácil, lo importante es que sea POSIBLE

El proceso químico del amor

El proceso químico del amor se produce en el cerebro y con las endorfinas como flechas de Cupido



  • Según los expertos, las endorfinas pueden considerarse una droga, pues crean adicción.
  • Una sustancia que se produce en el sexo está también en el chocolate.
  • Pese a que siempre hablamos del corazón, todos los procesos se dan en el cerebro.

          Si los poetas románticos levantaran la cabeza descubrirían asombrados que esa pulsión, ese "fuego helado" en el que se consumían por sus amadas estaba provocado por algo tan físico como la dinámica química que arrastran las endorfinas, un tipo de hormonas.
      El psiquiatra José Miguel Gaona explicó que el amor, aunque no suene "especialmente romántico", no deja de ser una conjunción de reacciones químicas, ligadas a otros estímulos como alimentación, actividad sexual "o aficiones similares".
      Los expertos aseguran que no nos enamoramos "para que nos sintamos bien por ser el centro del universo" sino para procrear.
      Ese tipo de reacciones tienen una función determinada, como es crear vínculos que permitan cuidar a la descendencia, "no para que nos sintamos bien porque los humanos seamos el centro del universo", puntualizó.
      Las endorfinas
      "Es hielo abrasador. Es fuego helado. Es herida que duele y no se siente", así definía Quevedo esta emoción causada, según Gaona, por las endorfinas, unas hormonas que actúan como neurotransmisores y que aumentan en los momentos placenteros de la vida.
      En concreto, intervienen la norepinefrina, la dopamina y la feniletilamina. Y es que, a pesar de la ingente cantidad de corazones en mil formatos que se regalarán el próximo 14 de febrero durante San Valentín, los sentimientos no se generan en el corazón, sino en el cerebro.
      Las fases del amor
      Nos enamoramos paso a paso, en tres fases distintas:
  • Primera fase: reconocemos en la pareja actitudes, virtudes y otros elementos clave que responden a la frase "me parece atractivo", explicó Gaona.
  • Segunda fase: "es el momento de las fantasías desbocadas, en el que atribuimos cualidades extraordinarias a nuestra pareja debido al bienestar endorfínico que nos produce su cercanía".
  • Tercera y cuarta fase: En las dos últimas etapas hay más trato y actividades en común, y se crea un vínculo emocional y sexual, con una segregación importante de la feniletilamina, que también aparece en el chocolate, de ahí que no sea casual que se considere a este dulce como a un sustitutivo del sexo.
El amor es una droga

      Quienes comparan el amor con una droga no carecen de razón, es precisamente cuando deja de segregarse esta sustancia cuando surgen los problemas, y es que las endorfinas, junto con las apomorfinas, son las hormonas que inducen a la adicción.
      Gaona considera que las relaciones no tienen por qué terminar una vez que acabe el amor romántico, a pesar de que esta sensación sea "sumamente adictiva".
      Y es aquí donde los poetas románticos tienen cierta culpa de los problemas de pareja de hoy en día, "hasta el XIX nadie se casaba por amor, sino por intereses, mientras que el amor se reservaba para los amantes".